Relato erótico

Un encuentro especial
Recuerda esta historia con mucho cariño, ocurrió hace unos años con la que entonces era su cuñada. Le pidió si podía cambiarle la batería del coche y él, muy servicial, le dijo que sí. Cambiaron muchas cosas desde aquel día.
Jorge – Córdoba
Hace ya unos años, la que entonces era mi cuñada me dijo que si le podía cambiar la batería de su coche que no arrancaba y lo necesitaba. Yo lógicamente accedí.
Mi ex cuñada es una mujer muy guapa y por aquella época tenía un cuerpazo muy cuidado y sexy. Es morena, no muy alta 1’68, delgada pero con curvas y unos pechos increíblemente apetecibles…
Total, que le dije que yo me encargaba de todo y esa misma semana compré la batería y quedé con ella para cambiársela.
Llegado el día fuimos al garaje y yo me puse manos a la obra.
-Súbete a casa, cuando acabe subo y te doy las llaves -le dije-
-Ok, luego te tomas una cerveza. Ah, quédate con las llaves de casa -Dijo con una sonrisa- (las necesitaba para subir por el ascensor).
El caso es que al terminar subí a casa de mi cuñada y llamé a la puerta.
-Abre y pasa. -me dijo.
Yo pasé y le dije: Gloria, ya está listo el coche.
Entonces fue cuando salió ella a buscarme al salón. Estaba casi desnuda, solo llevaba un tanga y una especie de bata negra semitransparente con encaje que dejaba ver sus redondos pechos, con sus pezones duros apuntando al techo. Yo me quedé pasmado sin saber muy bien qué hacer. ¿Qué estaba pasando, realmente mi cuñada quería lo que parecía, o era una especie de prueba? Al fin al cabo era la hermana de mi pareja.
-¿Qué te pasa Jorge, no te gusta lo que ves? Solo quiero agradecerte que me arreglaras el coche.
Y antes siquiera de poder responder se acercó, me cogió del culo y me plantó un beso en la boca, el cual no tardé en corresponder. Mientras nos besábamos, le quité la bata y comencé a tocar y besar sus pechos, esos pechos con los que alguna vez había fantaseado…
Al mismo instante ella me agarró la polla por encima del pantalón, que por cierto ya estaba bien dura y preparada para lo que iba a venir. Ella seguía acariciándome la polla mientras yo le tocaba el coño, primero por encima del tanga y después por debajo, acariciaba sus labios, palpaba su clítoris sin meter los dedos entre los labios, Gloria estaba ya bien mojada y excitada.
Me empezó a quitar toda la ropa, primero la camiseta, luego los pantalones y se arrodilló frente a mí, mientras bajaba me besaba el pecho, el abdomen hasta llegar a tener la cara enfrente de mi polla y bajo mis bóxers, se sorprendió gratamente al ver que estaba circuncidado, decía que era la primera vez que lo veía. No se lo pensó, me la agarró con una mano mientras con la otra se acariciaba su vagina, húmeda y caliente. Empezó a lamerme el tronco desde la base hasta por fin llegar al glande, lo lamió delicadamente, lo besó y por último se lo metió en la boca y fue poco a poco introduciéndosela entera en la boca, comenzó a mamarla de forma increíblemente sexy, me miraba a los ojos mientras lo hacía y de repente me hizo una garganta profunda bestial, creí que me corría ahí mismo, pero no podía ser, no podía terminar tan pronto.
Así que la aparte, la levanté y la tumbé encima de la mesita del salón y me dispuse a comerla su rico chocho, le quité el tanga y empecé a lamer sus labios, por fuera, por dentro, con la misma lengua, me abrí paso hacia su clítoris que estaba deseando probar, jugué un rato con él mientras Gloria se retorcía de placer y gemía, lo cual me puso aun más cachondo. Pero no me distraje, seguí comiendo ese exquisito manjar, metía mi lengua dentro de su chochito, bebía sus ricos fluidos cuando ella tuvo un orgasmo entre gemidos y gritos. Entonces dijo, vamos te quiero dentro de mí. Yo no me lo pensé y después de acariciar un poco su clítoris con mi glande la penetré un poco, solo la punta, ella se estremeció, la metía y la sacaba despacio, metiendo solo el glande y sacándolo casi del todo y cuando ella estaba jadeando y diciendo con sus gemidos que quería mas, sin previo aviso la metí entera de una sola embestida, mientras besaba y apretaba sus tetas, ella me cogió de la espalda y me rodeó la cintura con sus piernas, así estuvimos un rato dándole embestidas fuertes y rápidas. La levanté de la mesa y estuvimos follando un rato de pie, me encanta esa postura, cogerla por el culo pasando mis brazos por debajo de sus rodillas, consiguiendo una gran apertura de ella y una penetración profunda y potente, ella gemía, yo también, me mordió el labio, eso me excito muchísimo, más aún.
Después de un rato la bajé y la puse a cuatro patas encima de la mesita y comencé a chupar de nuevo su coño desde el clítoris hasta el ano, al principio se mostró un poco reacia a que estimulase su ano, así que me propuse regalarle otro orgasmo lamiendo únicamente su coño, y metiendo mi lengua dentro, al cabo de un rato tuvo otro orgasmo y seguí lamiendo pero a estas alturas ya estaba llegando hasta el ano, ya no ponía pegas. Seguí chupando y acariciando con un dedo tanto su ano como su vagina, cuando ya notaba la zona excitada y dilatada me puse a acariciar la zona de la vagina y el ano con mi glande, penetré primero el coño empapado de Gloria durante unos minutos mientras introducía un dedo en su culo, después le puse la punta en el culo y empecé a apretar un poco.
-Cuidado Jorge, es la primera vez por ahí detrás… -Me dijo entre gemidos-
-Tranquila, iré con cuidado, y si quieres paro.
Empecé a apretar y con cierta dificultad, mi polla empezó a entrar en su culo, hizo un gesto de molestia, y le dije que si le dolía mucho paraba (en realidad deseaba que dijera que no parase pues su hermana, mi novia no me dejaba nunca su culo). Ella me dijo que no parase pero que esperase un poco. Tenía media polla dentro, y ella empezó a moverse metiéndosela entera y sacándola poco a poco, fue aumentando el ritmo y le pregunté:
-¿Ya estás preparada?
Asintió con la cabeza, la cogí de las caderas y seguí yo con el movimiento de vaivén, lento al principio y más rápido después, ella gritaba y gemía diciendo que le gustaba mucho, que no sabía lo que se estaba perdiendo hasta ahora, la cogí del pelo con una mano y con la otra una de sus tetas y comencé a follarla bien rápido y duro mientras pedía más, de repente ella estalló en un chillido de placer que, tengo que reconocer que me asustó, pensé que la había hecho daño, pero no.
-Ya está bien de placer para mí ahora te toca a ti.
Me dijo mientras se sacaba la polla del culo, me sentaba en el sofá y se ponía de rodillas frente a mí.
Comenzó a hacerme una mamada increíble, lamía, chupaba, succionaba, desde la punta hasta la base, sin olvidarse de los huevos. Estuvo así un rato, poco, y me dijo:
-Hoy es día de cosas nuevas… Córrete en mi boca.
Dios, era una fantasía hecha realidad, y con mi cuñada. Así que tras seguir un rato mamándome la polla y después de un par de gargantas profundas, la cogí de la cabeza ayudándola en el movimiento y le dije entre gemidos ahí voy, y me corrí dentro de su boca, no dejó que escapara nada, se lo tragó todo y siguió chupando hasta dejarme totalmente seco y limpio…
Después, se puso el tanga y la bata y me dijo:
-¿Qué, quieres esa cerveza?
Yo asentí y me vestí.
Me puso la cerveza y me dijo que se iba a vestir que su marido no tardaría en llegar…
No sabía cómo mirar a mi cuñado, pero desde luego no volví a ver igual a mi cuñada.
Saludos para todos.