Relato erótico
La mujer de mi amigo es muy golfa
Se conocen desde hace muchos años y además se casó con su mejor amigo. Sabía que era una mujer muy caliente y un día que estaba cachondo le mando unos emails diciéndole que era una mujer muy guapa y que le gustaría estar con ella solas. Por supuesto, al principio, no le dijo quien era.
Gerardo – Las Palmas
Querida Charo, lo que voy a contar me está pasando en estos momentos. Creo que soy adicto al sexo, pero todavía no lo veo como un problema, de momento. Cuento la que puede ser la causa de que mi opinión respecto a mi adicción cambie. Bueno, a lo que vamos, morena, ojos grandes y azules, con un cuerpo frágil, y unos pechos acabados de salir del quirófano, siempre viste muy provocativa y la llamaremos Noelia.
Noelia además de la descripción, tengo que contar que es amiga mía desde pequeños, además de la mujer de mi mejor amigo. Y ahí comienza el problema.
Yo imaginaba que le gustaba el sexo tanto como a mi y decidí contactar con ella por messenger, con un correo que ella no conocía, diciéndole que era un admirador. Poco a poco encaminé mis mensajes al sexo y ella mordió el anzuelo. Yo ya no podía más y después de un tiempo tanteándola, le dije quien era y quedamos donde ella trabaja para hablar. Estaba sola, vestida con una camiseta de algodón que marcaba sus pezones, duros y grandes y unos pantalones negros muy ajustados, de estos que los labios vaginales empujan hacia fuera como marcando el camino.
Nos sentamos en dos sillas uno frente al otro y mientras hablábamos mis ojos iban de su boca a sus pezones y de ahí a sus labios, ya no los de la boca hasta que, de pronto, dejé mis manos en sus rodillas y ella, de repente, se levantó, me cogió de la mano y me llevó hacia el baño.
Nada más entrar en el pasillo me cogió por el cuello y empezó a besarme. Me apretaba el culo con las dos manos y yo le contesté con las mías sobre los pezones duros, aunque en esos pechos todo era duro a pesar de que yo prefiero el tacto gelatinoso de las naturales, pero aún así notaba que mi pantalón reventaría en cualquier momento.
Le desabroché el sujetador y sacándole las duras tetas me dediqué a morder sus pezones con hambre. Ella, mientras, me mordía la oreja como loca hasta que con una mano me desabrochó el pantalón. En este pasillo tienen un mueble de estos bajos y yo, de un tirón, le quité el pantalón y la senté en el mueble. ¡Que visión se ofreció a mis ojos!
Su coño casi se tragaba el minúsculo tanga que llevaba y la poca tela que se veía fuera estaba de un verde más oscuro que el resto de la humedad que ya destilaba. Me lancé a oler este magnifico néctar, mordí y lamí cada milímetro de piel que dejaba ver la tela y luego la levante. El rojo del interior de su coño estaba tan húmedo que mojó mis dedos, los llevé a mi boca y enterré mi cara.
Prácticamente me la empecé a comer pero en el momento que todo parecía explotar, vino gente y tuvimos que dejarlo.
Cuando llegué al trabajo estuvimos comentándolo por messenger. Me dijo que le gusto mucho mi lengua y mi culo, que fue lo que le dio tiempo a tocar, y quedamos en de momento no vernos más a solas. De esto hace casi dos meses.
Pero el sábado cenamos todos los amigos juntos y aproveché en todos los roces para intentar ponerla caliente y ella no se quedo atrás conmigo. Ayer recibí un correo suyo. Solo decía “¡guau!”.
Anoche volvimos a cenar y apareció vestida muy sexy con una faldita tableteada muy corta tipo colegiala y la verdad es que no me fijé en que llevaba arriba. Las mesas son alargadas y se sentó frente a mí. Había unas cien personas y junto a mi, su marido y al lado de Noelia, mi pareja. Bonita situación, ¿eh?
Sí y a mí no se me ocurrió más que quitarme el zapato y acariciar su pierna. Su respuesta fue abrir las piernas enseguida y pasé toda la cena masajeando su coño.
Cuando nos despedimos, me hizo una señal y nos encontramos en el baño, y me dijo que en una media hora estaría en mi casa. Me fui a toda prisa para poder darme una ducha y esperarla.
Llegó puntual y me contó que le había dicho a su marido, o sea a mi amigo, que iba a tomar unas copas con unas amigas. Dicho esto, se abalanzó sobre mí y empezó a morrearme con pasión. Como yo solo llevaba el albornoz, le fue fácil sacarme la polla y mamarla como una posesa, la situación la dominaba ella por completo. Cuan vio que mi polla estaba tiesa como un palo, me tumbó en la cama y se sacó la ropa con rapidez. Me miró, subido encima de mí y se clavó la polla hasta el fondo cabalgándome como una experta amazona. Era una situación muy caliente y yo, estaba a punto de correrme. Noelia lo notó, descabalgó mi cipote y empezó a mamarlo, mientras lo pajeaba con una mano. No tarde ni cinco minutos en correrme y llenarle la boca de leche calentita.
Cuando me dejo el rabo bien limpio, fue al baño, se limpió la boca y volvió a mi habitación para vestirse. Se acercó, me dio un morreo tremendo y me dijo que ya nos veríamos.
Ya os lo contaré.


