Relato erótico

Folla pero, paga

Charo
2 de diciembre del 2019

Querían ir de vacaciones y además, serían la primera vez que viajarían solos. Como estaban estudiando y no podían trabajar sus ahorros no eran suficiente para lo que querían hacer. Lo que empezó como una broma, acaba siendo una realidad.

Pedro – BURGOS
Hola amigos, me llamo Pedro y esta es la historia de la primera vez que mi novia Inés, me fue infiel. De eso, han pasado ya tres años, y por aquel entonces tenía 20.
Mi chica y yo estábamos deseosos de hacer nuestro primer viaje de vacaciones juntos, pero nuestros recursos económicos eran limitados. Aún nos faltaban cerca de 300 €, y ninguno de los dos tenía trabajo, así que, aprovechando que sus padres estaban en el pueblo nos quedamos solos en su casa. Ella estaba abochornada y triste porque se daba cuenta que aquel año, por los estudios, no podríamos trabajar y que no tendríamos el dinero necesario.
– Siempre puedes prostituirte – le dije en broma.
– Para lo que iba a sacar… – contestó riendo.
– Pero no me fastidies, estoy seguro que alguien pagaría lo que nos falta para el viaje o más – aseguré también riendo.
– No me lo creo
– ¿Hacemos la prueba?
– Me das miedo – dijo entonces seria.
En ese momento le propuse lo que podríamos hacer para comprobarlo.
– Mira, nos conectamos a un chat de contactos y contamos nuestra situación. Ya verás como más de uno querrá hacerlo.
– Pero luego nos desconectamos ¿vale?
– ¡Venga!
Dicho y hecho, tras buscar un rato por Internet encontramos un chat en el que encajábamos. En el chat general enviamos este mensaje bajo el alias de “chica por dinero”: “Busco hombre solvente por urgencia económica. Mi novio estaría presente”.
Apenas lo habíamos enviado y ya teníamos un montón de mensajes privados. La mayoría era de chicos que pedían ver fotos, la webcam, etc. Mi novia se jactaba de que ella tenía razón, hasta que 3 personas nos preguntaron que cuál era el precio. Dijimos que cuánto estaban dispuestos a pagar, a lo que los tres dijeron que sin ver ninguna foto, nada. Me quedé mirando sonriendo a mi novia.
– ¿Y si te hago una foto, pero sin que te vea la cara?
– ¿No me reconocerán por Internet?

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– ¡Que va! Te tapo la cara y todo lo que sea distintivo de ti.
Dicho y hecho. Lo máximo que conseguí fue que ella se quedara en ropa interior. Le hice la foto y luego con un programa de retoque fotográfico le tapé la cara, una marca de nacimiento, las pulseras y difuminé el fondo de la habitación para que no se reconociera. Satisfecha, enviamos las fotos.
Todos los destinatarios excepto uno dijeron que estaba buenísima y que querían más fotos. Mi novia se negó en redondo, pero uno de los usuarios dijo que estaría dispuesto a pagar 200 € si era ahora mismo. Los dos nos miramos petrificados.
– ¿Qué le decimos? – preguntó Inés.
– ¡Que queremos más! – repliqué.
Le indicamos que teníamos en mente algo más, y que si encima era ahora mismo, que eso era un extra. Que nosotros no solíamos hacer estas cosas y era un lujo.
El hombre dijo que 300 € era su última oferta, que nos decidiéramos ahora o buscaría otra cosa. Sin esperar a que mi novia dijera nada le dije:
– De acuerdo.
– ¿Quéeeee…? ¡Estás loco! – exclamó Inés.
– ¿No era lo que tú querías?
– ¡Pero si no le conocemos de nada ni sabemos cómo es!
El hombre estaba esperando a que le diéramos un número de teléfono para indicarle la dirección y saber que esto iba todo en serio. Le di mi teléfono y al momento sonó.
– Hola, ¿eres”chica por dinero”?
-Sí… bueno, soy su novio.

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– Déjame hablar con ella o colgaré. No estoy para bromas.
Le pasé el teléfono a mi novia.
– ¿Hola? – dijo Inés
No pude oír la conversación que mantenían. Mi novia dijo unos pocos “sí” y “no” y me pasó el teléfono.
– Tu chica está de acuerdo – me dijo el hombre – ¿Cuál es la dirección?
– Como condición, no harás nada que ella no quiera y yo estaré presente. ¿Cómo te llamas?
– Vale, soy Miguel
Le di la dirección y colgamos. Me dijo que en 10 minutos estaría allí. ¡Sólo 10 minutos! Mi novia y yo estuvimos discutiendo sobre el tema y antes de que nos diéramos cuenta, sonó el interfono. En seguida llamaron a la puerta y fui a abrir mientras mi novia esperaba en la habitación. Abrí y dejé entrar a Miguel. Se trataba de un hombre de unos 40 años bien cuidados. Estuve hablando con él en el recibidor y le dije que antes de hacer nada queríamos el dinero por si acaso. Lo entendió y dijo que eso no era problema.
– Antes de venir me he pasado por el cajero – dijo.
Me guardé los 300 € en el pantalón y le guié hasta la habitación. Inés nos esperaba sentada en la cama.
– Hola – dijo ella.
– Veo que la foto no te hacía justicia. Encantado de conocerte. ¿Cómo te llamas?
– Preferiría no decir mi nombre. Es la primera vez que hago esto y no lo haríamos si no necesitáramos el dinero.
– Vale, no te preocupes. Seré discreto. Ya le he dado la pasta a tu novio. ¿No te pondrás celoso?
– No, podré aguantarlo – contesté…
Miguel se sentó en la cama al lado de mi novia. Ella llevaba puesta una camisa y un pantalón corto. Sentada como estaba no podía lucir su increíble culo. La camisa no resaltaba sus pequeños pechos. Pero todo eso daba igual, porque su cara de inocencia era una invitación al deseo.
El hombre puso su mano en la nuca de Inés y acercó su cara delicadamente a la suya. Empezaron a besarse lentamente. Pasó su mano por la pierna de ella y fue subiendo hasta acercarse a sus pechos. Se los acarició primero despacio por encima de la ropa y después a dos manos estrujándoselas. Luego le quitó la camisa y el sujetador con rapidez y empezó a chuparle las tetitas.

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– ¿Por qué no te terminas de desvestir? – le dijo él.
Inés se desnudó frente a nuestro invitado. Miguel se levantó y la guió delicadamente para que se tumbara en la cama, justo en el borde. Se arrodilló y hundió su cabeza entre las piernas de ella comiéndole el coño. Ella no dejaba de gemir. Pasado un rato el hombre se levantó y empezó a desabrocharse el pantalón hasta quedarse con una polla enorme mirando al techo. Inés se quedó mirándola y tras reírse, Miguel le dijo:
– ¿Por qué no me la chupas?
Ella se arrodilló en la cama y sin coger aquel miembro con la mano, se lo metió directamente en la boca, empezando a succionar hasta que se ayudó de una mano. Ahora le pajeaba a la vez que se la chupaba mientras que él le acariciaba la larga y lisa melena oscura.
– ¿Sabes qué? Me voy a follar a tu novia. ¿Te gustaría eh? – me dijo.
Nadie contestó con palabras, pero Inés dejó de chupar y se tumbó en la cama. Aquello era toda una declaración de intenciones. El hombre se colocó encima, apoyó los pies de ella sobre sus hombros y empezó a metérsela lentamente. Ella gritaba y él empezó a acelerar.
– ¿Te gusta cómo me follo a tu novia? – me preguntó.

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– La verdad es que me estoy poniendo cachondo – contesté – y cuando termines me la follaré yo.
Miguel se tumbó en la cama e indicó a mi chica que le cabalgara. Ella se encaramó encima de él, y tras meterse su polla, empezó a saltar encima como si tuviera muelles en las piernas. Él le apretaba el culo y le chupaba los pezones.
Pronto volvieron a cambiar de postura y mi chica se puso a cuatro patas. Él se la metía en el coño a toda velocidad hasta que no aguantó más, se la sacó, tiró el condón a un lado y empezó a correrse sobre su espalda.
– Ha merecido la pena. Gracias chicos – dijo al acabar…
El hombre se vistió y se fue por donde había venido. Inés contó los 300 € y lo único que me dijo fue:
-: ¿No estás enfadado? ¿Aún quieres follarme?
Riéndome me despeloté y me abalancé sobre ella. Se la metí de golpe, sin más calentamiento y entró muy bien. Estaba empapada por dentro. Estuvimos follando a toda velocidad en la postura del misionero hasta que no aguanté más y me la saqué justo a tiempo para correrme encima de su coño.
Nos limpiamos y satisfechos hablamos sobre nuestro próximo e inminente viaje.
Saludos de los dos.

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