Relato erótico

Seguia siendo mi musa

Charo
8 de noviembre del 2019

Cuando eran adolescentes ya le gustaba, pero creía que era inaccesible para él. Pasaron los años y la casualidad hizo que coincidieran en la empresa que él trabajaba.

José – Valladolid

En esta experiencia cuento lo que me ocurrió con la mejor chica con la que he follado en toda mi vida, pero voy a comenzar describiéndola. Es una mujer de piel morena, nariz chatita pero coquetona y para coronar esa cara la boca, de labios gruesos, carnosos y de un color rosado increíble. Su cuerpo es como una escultura, unas tetas no muy grandes pero totalmente firmes y muy suaves, la cintura que es muy pequeña y un culo muy bien formado con el tamaño perfecto, lo redondo de sus nalgas es lo que más sorprende ya que cuando camina se ve increíble la firmeza, lo que se complementa con un par de piernas obviamente de gimnasio fuertes y súper bien torneadas sin un solo vello, lo mejor de esas piernas es cuando las separas.
Todo empezó cuando teníamos alrededor de 18 años, cuando empezaba a ir a un gimnasio cerca de mi casa. Patricia era la atracción de todos ya que cuando llegaba todos bajábamos al segundo piso solo para admirarla y el ver ese cuerpo de niña con esas curvas, te ponía a mil.
En fin, pasaron algunos años y todos tomamos otros rumbos, no volviéndola a ver hasta que entró a trabajar, por feliz casualidad, en la empresa donde yo trabajo. Por supuesto que aproveché la primera oportunidad para acercarme y hacerme su amigo con el pretexto de que vivíamos cerca y así me ofrecí a llevarla al trabajo, cosa que al principio ella no aceptó, pero un tiempo después haciendo yo muy buena labor, por fin dijo que sí y así empezó todo.
Al hablar con ella en todos esos viajes al trabajo, empezó una atracción más que de amigos y yo creo que fue de sexo, ya que las miradas y los roces de las manos eran más frecuentes de lo normal, además que al despedirse siempre me daba los besos muy cerca y a veces en la mitad de la boca, lo que a mí me excitaba muchísimo ya que el rozar esa boca tan sensual y codiciada por todos era muy grato.
Después de varias idas a comer y de varias invitaciones fallidas, porque tenía novio, por fin aceptó salir conmigo. Recuerdo que toda esa noche y todo el día estuve esperando el momento de estar con ella y poder hablar y tal vez llegar a algo más.
Cuando llegó el momento recuerdo que ella iba con un traje sastre pegadito que casi no dejaba nada a la imaginación, ya que se notaba perfectamente su cuerpo perfecto y esas curvas que siempre había querido tocar, además de una blusa pegadita luciendo esos pechos que tanto quería besar y chupar, como si ella ya llevara planeado lo que iba a pasar.
Nos dirigimos al aparcamiento donde al llegar, le abrí la puerta del coche y se subió dejando caer ese trasero en el asiento. Yo me subí del otro lado y cuando ya estaba dentro me giré a mirarla y ella me devolvió la mirada con una cachondez impresionante.

De inmediato me acerqué a ella y realicé mi sueño, besándola en los labios, en esa boca tan deliciosa. Al principio la besé suavemente, solo con los labios, pero después saqué mi lengua y se la introduje dejando que ella la succionara y la chupara todo lo que quisiera. Después de ese largo beso nos acordamos que estábamos en el estacionamiento del trabajo y que la gente nos podía ver ya que todos sabían que no éramos pareja y estábamos a punto de hacer algo supuestamente indebido.
Por fin salimos de allí, me dirigí a una plaza comercial muy cerca del trabajo y ya estando en el lugar compramos entradas para el cine. Mientras esperábamos nos dimos muchísimos besos y la situación se volvió muy caliente ya que ella besa como una profesional, parecía que me quería arrancar la lengua. Una vez dentro del cine empezamos a morrearnos con más intensidad y yo ya tenía una erección tremenda. Estaba más que a mil, pero mi sorpresa fue cuando ella bajando su mano, empezó a sobarme la polla y a decirme que lo tenía muy bien, pero yo no aguanté más y le dije:
– No puedo soportarlo más ¿nos vamos a otro lado?
Inmediatamente respondió que sí. En realidad nunca vimos la película pues todo el tiempo estuvimos besándonos, desde las escaleras hasta el asiento e igualmente salimos besándonos y tocándonos todo. No sé si la gente se dio cuenta, pero en ese momento no me importó pues yo ya estaba en otro nivel.
Salimos de la plaza y nos dirigimos a un hotel que estaba, por suerte, muy cerca y no sé que habría hecho si no había habitaciones o el hotel hubiera estado más lejos, creo que me la hubiera follado en el coche. Lo bueno es que sí había habitación, pero tuvimos que esperar como 15 minutos ya que la única la estaban aseando. Fue la espera más larga de mi vida y además con el nervio de que ella se desesperara y me dijera que ya no quería.
Pero creo que ella, como yo, también quería vivir esa aventura conmigo y cuando terminaron de asear la habitación, entramos y lo primero que hice fue quitarle la blusa y besarle como loco sus pechos que, al verlos, sentí que me moría ya que mi pene me dolía de tanta excitación, después le quité el pantalón y solo se quedó con un pequeño tanga de encaje blanco. Entonces le di la vuelta y besé ese culo precioso, que nunca pensé que alguna vez lo podría besar, pero allí estaba tocando y besando ese trasero que era tan codiciado y que había sido mi inspiración en algunas ocasiones. Al girarla le quité el tanga y mi mayor sorpresa fue ver un coño totalmente depilado, sin un solo vello, que dejaba ver sus labios vaginales dividiendo su entrepierna, y ese vientre un poco resaltado pero precioso.

Fue algo maravilloso ya que yo nunca había visto uno depilado. Se lo empecé a besar, pero ella me levantó y me besó pues creo que ella tampoco aguantaba más.
Empezó a desnudarme, quitándome la camisa y el pantalón dejándome solo tonel calzoncillo y estando así me besó el pecho, la espada, las nalgas y todo lo que se le antojo, pensando que lo disfrutaba como yo. Al terminar de besarnos y tocarnos todo lo que quisimos, la giré y la dejé caer en la cama, me subí en ella, le abrí las piernas dejando ver esa preciosidad totalmente depilada, pero ya estaba a punto de metérsela cuando me dijo que estaba un poco nerviosa y que no estaba segura de lo que estaba haciendo. En ese momento yo tenía la punta de la polla en la entrada de su coño rozándolo y metiéndola solo un poco hasta que ella me diera su autorización. Ella se sentía súper caliente, lo pensó un poco y al final me dijo:
– Bueno, vamos a hacerlo.
En ese momento se la metí de un solo golpe y hasta el fondo, me sorprendí de la forma en la que entró, parecía que allí era su lugar de siempre. Ella dio en gemido que todavía recuerdo y puso una cara que nunca voy a olvidar, se le transformó de tierna a la de la puta más cachonda que he visto en mi vida. Cuando ya la tenía dentro me quedé allí disfrutando de su interior, tan caliente que me hacía sentir como la persona más afortunada de este planeta.
Un rato después empecé a moverme lentamente y la verdad es no quería sacarla de allí pues estaba muy a gusto. Ella lo disfrutaba mucho también y su cara me lo decía todo.
En ese momento me moví más rápido y como ella me pidió que no parara, seguí así por un buen rato y creo que ella se corrió ya que sentí sus jugos ardientes y vi como se retorcía en mis brazos, sin dejar de decirme:
– ¡Que hermosa polla tienes, nunca había disfrutado de una como la tuya… oooh… me llena toda… es tan grande que apenas me cabe!
No es que yo la tenga muy grande, lo que pasa es que ella sí era muy estrecha, eso pienso yo, ya que apretaba increíblemente. En mi mente yo me decía lo afortunado que era en ese momento al tener a esa mujer totalmente ensartada y pidiéndome que no me detuviera, que la estaba haciendo sentir totalmente mujer y que nadie la había hecho sentir así.
Después de un buen rato en esa posición, ella subió una pierna a mi hombro con mucha elasticidad, y así la pude penetrar de lado. La vista era increíble ya que podía ver directamente como entraba y salía mi polla de esa delicia, además de ver el movimiento de sus tetas al compás de mis arremetidas.
Continuamos por un largo rato en esa posición y de repente me quitó de encima de ella, me acostó en la cama, se montó sobre mí, cogió mi polla con una mano, se la puso en la entrada de su coño y lentamente se la empezó a introducir, pero al llegar hasta el fondo me dijo que si me podía “desatrampar” un poco porque ya no le cabía.

Yo le dije que no podía, que estaba demasiado excitado, entonces trató de metérsela toda pero no pudo y aunque intentó estar en esa posición, le resultaba incómoda, así que decidimos descansar un poco y nos acostamos abrazados.
Entonces me preguntó que como le hacía para aguantar tanto y le dije que para mí era normal, que así duraba más, y me respondió que su novio no duraba tanto, que se lo metía, tardaba unos 5 minutos y se corría, pero eso sí, que se recuperaba rapidísimo y continuaban.
Me dijo que la tenía mucho más chica que yo, pero que a ella de todas maneras le gustaba mucho hacerlo con él, pero que la mía era la mejor que había tenido.
No dejaba de acariciármela hasta que le dije que me la chupara, pero me respondió que no le gustaba mucho, yo le insistí hasta que accedió, se bajó y me lo empezó a chupar bastante bien.
Recuerdo mucho su lengua recorriendo mi glande y luego metiéndoselo realmente poco, pues no le gustaba introducirlo del todo, pero para mí eso bastaba, con solo ver su boca metiéndose y besando mi polla era suficiente. Esa carita tan hermosa nunca la voy a olvidar, Al rato me dijo que si yo no quería terminar y le dije que sí, que quería correrme, pero solo dijo que ya era tarde y que nos teníamos que dar prisa. Creo que tenía que ver al novio.
Entonces me preguntó que como me gustaba más y le dije que ella inclinada en la posición del perrito, se giró, se agachó y me dejó ver toda la inmensidad de su culo, parecía un monumento, era todo un sueño verlo y tocarlo. Creo que me quedé admirándola como 10 minutos. Ver su coño invitándome a entrar y ese ano tan pequeño y delicioso que no pude estrenar, pero que sí probé dándole unos ricos besitos, me excitó a tope, me coloqué detrás de ella, le puse la cabeza de mi polla en su entrada y se lo metí lentamente hasta llegar al fondo, se la metí todo lo que pude y empecé el metisaca hasta que empecé a sentir que ya me corría, pero ella me dijo:
– Córrete fuera, que no me estoy cuidando.
Eso me molestó, porque yo tenía la firme idea de eyacular dentro de ella. Al fin me corrí, me vacié en todo su hermoso culo, luego me separé de ella y fui al baño a limpiarme. Cuando regresé, estaba sentada en la cama con cara de felicidad y me preguntó que si me había gustad. Yo le respondí que había sido la mejor experiencia que había tenido hasta entonces.

Nos vestimos, la llevé a su casa y frente al edificio nos quedamos hablando sin que ella me soltara la polla y así me empecé a calentar y le metí mano en su coño empezando a meter dos dedos y a jugar con su clítoris, mientras ella me decía muchas cosas al oído súper excitantes hasta que llegó el momento y se corrió en mis manos. Nunca pensé que fuera una mujer tan caliente, ya que por su cara no parecía que le gustara tanto la polla. Entonces me dijo:
– Ahora te toca a ti.
Se me acerco y empezó a sobarme la polla lentamente de arriba hacia abajo, y se fue acercando hasta que puso su boca en la cabeza de mi polla, le pasó la lengua varias veces, lo que me hacía sentir muy, muy bien, y cuando ya estaba a punto de correrme tuve la sorpresa de ver a su madre que estaba en la ventana mirando. Yo no se lo quería decir pero no me quedó otra solución y me tuve que aguantar de correrme en su boca al decirle:
– Quédate quieta que tu madre está en la ventana.
La madre no se dio cuenta y se metió a la casa, ella se separó de mí y me dijo:
– Nos vemos luego.
Bajó del coche, se metió en su casa yo me quedé con las ganas de saber si se tragaría mi semen o qué haría con él.
Saludos y hasta otra.

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